Construir… producir… enseñar… aprender


Estoy rodeado de información y ya los libros y las páginas superan mi umbral de procesamiento. Entonces una ansiedad que mastica mis muelas me asalta… y escribo.
Ya no voy a intentar decidir hacia donde voy con este espacio, como si decidiera cuanta sal le agrego a la masa. No hay recetas, solo viento, caminos de información y un montón de ganas de recorrerlo.
En este espacio conozco de golpe a personas, compañeros de viaje que siguen por estas corrientes, y sus barcos navegan, ya solo por navegar nomas.
Mientras. Me suelto del timón y empiezo a entender que este puede ser un espacio para aprender, me saco el maestro que se me quedó pegado y me siento a recorrer.

La imagen fue obtenida en flickr.com

  • danielkaar

    Puedo cerrar los ojos
    lejos de las pequeñas sonrisas que conozco
    Escuchando estos ruidos recién llegados.
    Viendo estas caras nuevas.
    Como si de pronto los mil lentes de la locura
    me trasladaran a un planeta ignorado.

    Hola Alvar:
    Este post me resulta interesante, porque describe muy bien un estado de ánimo que nuestra sociedad actual, con sus urgencias y sus metáforas para alimentar el culto a lo imaginario, quieren esconder bajo la alfombra. Es el momento del caos (que tan bellamente retrata Homero Manzi en su “Definiciones para esperar a mi muerte”) pero no de la disolución, sino de la reconfiguración, de la aparición de lo nuevo. Aquello que pugna por salir – y que saldrá de todos modos- dejándonos ver el mundo que nos rodea desde una perspectiva diferente a la que teníamos.

    Es que al paradigma del consumo desaforado, que nos inunda desde todos lados, no le sienta la reflexión como tampoco la conciencia de “la falta” porque ellos venden la ilusión de la completud. Si me pienso completo, no tiene sentido interrogarme por nada, excepto acerca de cómo seguir en este estado.

    Y nada hay más opuesto a la educación que propugnamos que esta idea de la completud.
    Aprender implica equivocarse muchas veces. Insistir. Sentirse perdido. Sostener al otro y sostenerse en esa situación de incertidumbre en la que, como decís “No hay recetas, solo viento, caminos de información y un montón de ganas de recorrerlo.”

    Un abrazo desde Traslasierra
    danielk

  • danielkaar

    Puedo cerrar los ojos
    lejos de las pequeñas sonrisas que conozco
    Escuchando estos ruidos recién llegados.
    Viendo estas caras nuevas.
    Como si de pronto los mil lentes de la locura
    me trasladaran a un planeta ignorado.

    Hola Alvar:
    Este post me resulta interesante, porque describe muy bien un estado de ánimo que nuestra sociedad actual, con sus urgencias y sus metáforas para alimentar el culto a lo imaginario, quieren esconder bajo la alfombra. Es el momento del caos (que tan bellamente retrata Homero Manzi en su “Definiciones para esperar a mi muerte”) pero no de la disolución, sino de la reconfiguración, de la aparición de lo nuevo. Aquello que pugna por salir – y que saldrá de todos modos- dejándonos ver el mundo que nos rodea desde una perspectiva diferente a la que teníamos.

    Es que al paradigma del consumo desaforado, que nos inunda desde todos lados, no le sienta la reflexión como tampoco la conciencia de “la falta” porque ellos venden la ilusión de la completud. Si me pienso completo, no tiene sentido interrogarme por nada, excepto acerca de cómo seguir en este estado.

    Y nada hay más opuesto a la educación que propugnamos que esta idea de la completud.
    Aprender implica equivocarse muchas veces. Insistir. Sentirse perdido. Sostener al otro y sostenerse en esa situación de incertidumbre en la que, como decís “No hay recetas, solo viento, caminos de información y un montón de ganas de recorrerlo.”

    Un abrazo desde Traslasierra
    danielk

  • Silencio de Radio

    Daniel, no solo no le sienta la reflexión, sino que la combate. Pero no estamos solos en esto, ya lo demuestra esta comunidad de docentes “blogologos” y pensadores que de alguna manera resistimos y mientras pienso en algo que surgió de una discusión donde no falto Perón, La Izquierda, y El Pueblo.
    Muchos de mis contemporáneos están más preocupados por Gran Hermano (versión TV) que por los grandes hermanos que nos dejan fuera de las decisiones políticas de nuestra época.
    Pero acá en el medio donde ellos mismos se mueven como peces en el agua existe una fuerte resistencia al olvido organizado y tal vez de acá de estos textos electrónicos pueda surgir algún tipo de concienciación tan necesaria en nuestros tiempos

  • Silencio de Radio

    Daniel, no solo no le sienta la reflexión, sino que la combate. Pero no estamos solos en esto, ya lo demuestra esta comunidad de docentes “blogologos” y pensadores que de alguna manera resistimos y mientras pienso en algo que surgió de una discusión donde no falto Perón, La Izquierda, y El Pueblo.
    Muchos de mis contemporáneos están más preocupados por Gran Hermano (versión TV) que por los grandes hermanos que nos dejan fuera de las decisiones políticas de nuestra época.
    Pero acá en el medio donde ellos mismos se mueven como peces en el agua existe una fuerte resistencia al olvido organizado y tal vez de acá de estos textos electrónicos pueda surgir algún tipo de concienciación tan necesaria en nuestros tiempos