Algunas palabras inocentes…

Les dejo un vínculo a una nota que escribí para en la revista El (h)echo que publica el Centro de estudiantes del Normal 1.
Extracto.

Pero esta no es una nota sobre mi loca idea de los que es un trabajador. Sino de cómo nos llamamos, nos llaman. Y como llamamos y llaman a lo que los chicos, perdón, los sujetos, hacen en la escuela. Producen. ¿qué producen? ¿para qué? No se ustedes pero creo que los chicos, perdón otra vez, los sujetos, aprenden (acerca de qué aprenden lo hablamos otro día) y en ese aprender hacen cosas (en general y con viento en popa lo que les decimos) no se bien como llamar a eso que hacen, les soy sincero, sin muchas certezas escribo. …

 

 

Así que vuelvo a mi certeza. Las palabras no son inocentes (este escrito no lo es) y quienes nombran/nombramos deberían/deberíamos tener esto en cuenta. Nada es lo mismo una vez que se hace palabra y las palabras no solo nombran, forman, crean, condicionan, atan, liberan.